LORCA / Protagonismo medieval
La muralla medieval de la ciudad en la calle de Los Pozos sigue ofreciendo nuevas aportaciones al conocimiento de la situación de esa parte del casco urbano en los siglos pasados. Así se desprende de los trabajos en marcha en una nueva campaña en la que se van a invertir 450.000 euros, financiados en su 50% por el Ministerio de Administraciones Públicas, y por la Comunidad Autónoma y el Ayuntamiento que se reparten el otro 50%. Se trata de un proyecto incluido en el Plan Integral de los Barrios Altos.
Ya se llevó a cabo una primera actuación en la muralla, en la calle Rambla desde la Velica, y ahora se continúan los trabajos con el objetivo final de conseguir una recuperación global de un tramo de cien metros y su entorno.
Según el arqueólogo Juan Gallardo, que junto a un equipo de profesionales trabaja en las excavaciones, se trata de un tramo de muralla en el que aparecen dos torreones que han quedado claramente al descubierto, tras las demoliciones de otras construcciones muy posteriores que estaban adosadas.
Ahora se está incidiendo en el estudio de la parte interior, en la que los arqueólogos quieren llegar al nivel del siglo XIII para que sirva de base al proyecto final de recuperación de la zona, que está en manos de los arquitectos Francisco Javier López Martínez y Ricardo Sánchez Garre; el arqueólogo municipal Andrés Martínez Rodríguez, y el arquitecto técnico municipal José Antonio Hernández Martínez.
Sobre el terreno, Gallardo explica que el estudio en este momento se centra en el análisis de la utilidad que tenía la torre número cuatro en la que los rebajes de los rellenos han permitido poner al descubierto una estructura del siglo XVII que pudo ser el sistema de comunicación con los distintos niveles del torreón.
También ha quedado al descubierto el detalle de que existe una torre más antigua y otra que se añadió por el exterior como refuerzo a la primera, ambas de la época árabe, aunque con posterioridad sufrieron reformas y mejoras.
Además de delimitar un recinto y defender la ciudad contra posibles enemigos, las murallas debieron servir como protección frente a crecidas del Guadalentín y como muro de contención, dado el gran desnivel existente entre el interior y el exterior de la ciudad en esta zona. Actualmente la calle de los Pozos se encuentra a unos 12 metros sobre la cota del río.
La presencia de instalaciones para el aprovechamiento del agua, de las que han quedado al descubierto la conducción que abastecía a la Fuente del Oro, así como un gran sifón circular de esa canalización, junto a restos, a más profundidad, de lo que pudo ser esa misma conducción pero en época árabe, apuntan a que estaban ligadas a las estructuras de la muralla.
La muralla islámica tiene una anchura de 2,30 metros y se ha comprobado que el original sistema de tapial fue reconstruido y forrado, a partir de la capitulación de la medina en 1244 hasta finales del siglo XV, con muro de mampostería.
Una de las torres de mayor envergadura albergaba la Puerta Nueva o Puerta de la Fuente del Oro, una entrada en codo típica de las fortificaciones orientales y similar al Porche de San Antonio, pero que está muy deteriorada. En el proyecto que hay en marcha se incluye la excavación en las inmediaciones de este torreón para determinar como se realizaba el acceso a la medina, una vez pasada la puerta donde llegaría el camino de Granada.
Este torreón de la puerta tiene un frente de 9,80 metros, un saliente sur de 2,80 y un saliente norte de 8,20. La torre donde se emplaza esta puerta acodada une por ambos lados con grandes lienzos de muralla de mampostería y en el lado norte se conserva el suelo del paso de ronda, que puede ser el adarve de la puerta que fue reparado en 1487.
Mucho más modernos son los restos encontrados, en los aproximadamente mil metros cuadrados que se están excavando, de una antigua fábrica de curtidos. Esta zona de la ciudad acogió varias instalaciones industriales de este tipo hasta las inundaciones de 1973.
Fuente: La Verdad de Murcia
Fecha: 02/08/2006
Me consta que si D. Francisco Javier López está al frente de las obras, estas se haran como hay que hacerlas, es hora de rendir homenaje a los buenos profesionales que por discrección y modestia no estan siempre chupando cámara, su nombre no se reconoce (no son Moneos o Bofilles) y su labor no se difunde como debiera, pero su obra quedará sin grandes alardes de innovación, ni siquiera dejando la huella del paso del arquitecto que la ha rescatado de la ruina, en restauración y conservación del patrimonio no hay que pedir mas.