MURCIA / Dieciocho cruces de mayo para cantar a la Virgen
«A treinta de abril cumplido, se levanta mayo, de flores vestido». Así cantaron anoche más de un millar de voces por las calles y plazas de la ciudad. Especialmente, ante los dieciocho altares o cruces floridas que se instalaron en atrios de iglesias y puntos estratégicos de Murcia.
El punto neurálgico para la inauguración de los mayos fue la plaza de la Cruz. Allí la Federación de Peñas Huertanas adornó como es costumbre la gran cruz central, y la rondalla y coros de la peña L' Artesa de Aljucer acudió a cantar los mayos, ante la presencia de la reina de la Huerta, Alicia Barquero, y sus damas de honor.
Mientras, en la plaza de Santa Eulalia hacía lo propio el coro y rondalla de la peña El Zarangollo, que hizo doblete y cantó también ante el monumento florido de San Lorenzo. Al pie de la Virgen de los Peligros, encimica del Puente se situaron los de la peña El Salero, que luego cantó también en el altar situado ante el Museo de la Ciudad. En el atrio del convento de las Claras se situaron el coro y rondalla de la peña La Menta.
La cruz de la plaza de San Nicolás, revestida de flores, fue inaugurada por la rondalla y coros de la peña San Isidro-La Panocha. Mientras que en Santo Domingo situaron su monumento florido los de la peña La Tinaja.
Los de la peña La Verdolaga de San Basilio se situaron bajo el Arco de la Aurora, y en la puerta de la ermita de San Antón, los de la peña La Zaranda.
Los de la peña El Mortero de Los Dolores acudieron a inaugurar la cruz florida situada ante el monumento a la Inmaculada, en la puerta del museo Gaya y en la puerta de la iglesia de Santa Catalina. Los de la peña La Parra cantaron ante el monumento instalado en la iglesia de San Bartolomé. Los del Chisquero acudieron a cantar a la iglesia del Carmen, y los de la peña Palmera-Melón a la de San Pedro y San Antolín. Los de la peña La Breva cantaron ante la cruz instalada en su parroquia de Santiago El Mayor, y los de La Rana en la del barrio del Progreso.
Después de que cada uno de los monumentos fuera inaugurado, un río de voces sonoras atravesó la ciudad de parte a parte. Se cantaron los mayos para pedir a la Virgen la bendición de los campos y cosechas, intercambiándose los coros de un sitio a otro.
Fuente: La Verdad de Murcia
Fecha: 01/05/2007
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados